Muchos se preguntan cuando acabará la recesión.  Yo no creo que se acabe muy pronto, y les diré mi razón.  Volvamos a 1968, cuando el Papa Pablo VI dijo que la nueva tecnología, los anticonceptivos, eran un gran mal.  Pocos le creyeron, porque esta nueva cosa prometía libertad y prosperidad.  El Papa dijo que los anticonceptivos orales acabarían con el amor en los matrimonios, promoverían la promiscuidad y llevarían a un gran daño social.  La “revolución sexual” (y las compañías farmaceutas) trataron con todo su poder de promover la contracepción y la gente puso toda su confianza en la sabiduría de estos “expertos en sexo” en vez del Papa. 
Los anticonceptivos han penetrado la fabrica social tanto, que no podríamos imaginarnos la vida sin ellos.  La mayoría de la gente preferirían vivir sin TV o celulares en vez de dejar los anticonceptivos, ya que hemos aceptado la idea de que la vida sin el sexo “despreocupado” es insoportable.  Pero el Papa señaló una verdad eterna: el sexo nunca puede ser “casual” o “despreocupado” de la misma manera que tener un bebe no puede ser “despreocupado.”   Si practicamos el sexo sin pensar, nos hará mas daño que jugar con dinamita.  El sexo tiene más poder que la dinamita.  Fue creado para procrear, y para mantener el amor entre el padre y la madre, quienes engendran hijos juntos.    No es un juguete.  El abusar este regalo eventualmente nos hará daño.  La deteriorante economía es el resultado de estar jugando con el sexo como un juguete en vez de usarlo para su propósito verdadero (construyendo familias estables y con fruto). 
  Déjeme explicar las consecuencias económicas de la contracepción.  Las economías están determinadas por dos factores: la labor y el capital.  La generación mas joven acumula capital por medio del trabajo (labor).  Cuando llega al tiempo del retiro, esa generación invierte el capital en el trabajo de las próximas generaciones (hijos y nietos).  El problema de hoy es que, por cincuenta años, la población mundial ha amasado capital pero ha estado practicando la contracepción y el aborto de lo que seria la próxima generación.  Tolo para allí.  Sin ser usado y sin producir fruto. 
   Los expertos han tratado de explicar el porque de la debilidad de la economía mundial.  Estos son los factores contribuyentes, pero no la razón principal.  La razón principal para la crisis económica global es la demografía.  El descenso económico siempre sigue el descenso demográfico, y el descenso demográfico siempre sigue el descenso de la familia.  La recesión en que nos encontramos no terminará pronto.  No tendremos una economía saludable hasta que comencemos a reconstruir nuestras familias.  Esta es la verdad inconveniente que la elite no quiere enfrentar.