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Los niños de la parroquia coronan a la Virgen María
 Hoy es el último domingo de mayo, el Mes de Nuestra Señora.  Este mes, nuestros niños coronaron las estatuas de la Virgen María cuatro veces, 190 adolescentes recibieron el Sacramento de la Confirmación, y 220 niños hicieron su Primera Comunión.  Fuera de esto, Juan Pablo II, del cual nuestro edificio de salones escolares recibe su nombre, fue declarado “beato” por nuestro Papa.  Finalmente, he tenido el privilegio de ofrecer un retiro de 8 días sobre la Santísima Madre, a 24 Misioneras de la Caridad en Perú. ¡Demos gracias por tan hermoso mes de mayo! ¡ Espero que todos hayamos aprendido a rezar el rosario un poco mejor durante este mes!
   Quisiera compartir con ustedes uno de los temas sobre Nuestra Señora, el cual uso en mis retiros para las Hermanas.  En el primer capítulo del evangelio de San Lucas, leemos sobre los dos primeros misterios gozosos: La Anunciación y la Visitación.  Casi nunca meditamos sobre lo que aconteció, mientras que rezamos rápidamente estos misterios con nuestros dedos.  Cuando el Ángel Gabriel vino donde María, y ella dio su consentimiento- “hágase en mí tal como has dicho,” ella se abrió completamente a la voluntad de Dios.  Se consagró a la voluntad de Dios.  Y fue en aquel momento que ella hizo su Primera Santa Comunión.  El Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo entró en ella; y “concibió por medio del poder del Espíritu Santo.”  El Cuerpo de Cristo comenzó a crecer dentro de ella,  y ella se convirtió en el primer “tabernáculo,” llevando consigo el Cuerpo de Cristo. (¿Qué significa esto para aquellos que están considerando tener un aborto?¿Cómo podemos ayudarlos a “tener” el regalo de un niño en la seguridad de su vientre?”
   ¿Saben lo que hizo Nuestra Señora inmediatamente (ella no tuvo un aborto, gracias a Dios)? Luego, el verso que sigue en el evangelio de Lucas, dice que ella “se fue, sin más demora, a visitar a su prima Isabel.”   Lo que hizo Nuestra Señora no fue solamente convertirse en un tabernáculo, sino también en una custodia.   Ella se embarcó en la primera procesión eucarística en la historia.   Ella llevó consigo el Cuerpo de Cristo, en una sagrada procesión desde Nazaret a Jerusalén, un viaje de tres días.  Ella fue la primera misionera, llevando en ella el amor de Dios, el Cuerpo de Su Único Hijo Engendrado, a su  prima, quien necesitaba ayuda. 
   María fue la primera en llevar el Cuerpo de Cristo, y el amor de Dios a otros.  Ella lo hizo sin demora, en obediencia a Dios.  Pero ella no es la última en llevar a Cristo a otros.  Cada uno de nosotros tenemos el Cuerpo de Cristo en nuestros corazones después de recibir la Santa Comunión.  Es nuestro mayor gozo imitar a Nuestra Señora, y llevar a Cristo a otros por medio de nuestra amabilidad y ternura.