Muchas veces durante mi tiempo de lectura, he encontrado la palabra “insouciance” en inglés y me he preguntado su significado.  Es una palabra importante.  “Insouciance” significa “falta de interés o despreocupación” por aquellas cosas que deben de preocuparnos.  Existe una actitud estúpida en la élite “liberal” de nuestro país, a quienes simplemente no les importa que nuestro país esté perdiendo su alma.  La “élite despreocupada” se burla de los valores tradicionales y quiere convencer a América que solo los fascistas se preocupan de cosas como las relaciones sexuales fuera del matrimonio, el aborto, la marihuana, la pornografía, la inmodestia, el hablar vulgarmente y el irrespeto por la autoridad.  La verdad es que, aquellos miembros de la sociedad privilegiados—estrellas de cine y deportistas, políticos y la élite académica—tienen el modo económico de satisfacer todos sus antojos. Por lo general tienen dinero, y los medios de seguridad de sus terapistas y clínicas; y también pueden pagar mejores abogados y agentes de relaciones publicas que los sacan de problemas.  ¿Pero la mayoría de los Americanos quienes han pagado personalmente por la “revolución sexual” y la desintegración de los valores sociales?  La élite con dinero, quienes forman la opinión publica, se mantienen desinteresados en la ruina que estos causan a la población.  Siempre y cuando ellos puedan hacer lo que quieren,  sin importarles la ruina social causada por la exigencia de la  “libertad personal.”
   Hablamos bastante sobre los pobres en América, y tiramos bastante dinero en programas sociales.  Por supuesto que debemos de ayudar a los pobres con cosas materiales como la comida, asistencia con el arriendo, y las becas y matrículas escolares, y esto hace nuestra parroquia.  Sin embargo, la pobreza más profunda en América no es material, sino social.  Pues tal parece, que aquellos que viven en casas del gobierno tienen celulares, pantallas planas de TV, pero sus vidas son un desastre.  Es además de la pobreza, que persiste la desintegración social.  Niños sin padres, adolescentes embarazadas,  laboratorios de metanfetaminas, desempleo, y el nivel de crimen que dobla aquel del resto del país.   El currículo de nuestras escuelas, el cine y la música, y aquellos que determinan la opinión publica nos han convencido que dejemos las virtudes que preservan la harmonía social.
   He aquí una frase de R.R. Reno en un artículo reciente para la revista First Things: “¿Desea ayudar a los pobres?... Hágase voluntario en una cocina que sirva comida a los pobres o ayude a edificar casas.  Pero usted puede hacer mucho más casándose y siendo  fiel a su cónyuge.  Tenga la valentía de usar palabras tradicionales tales como castidad y honor. Use una corbata.  Apague los shows de TV que son basura.  Siéntese a cenar cada noche con su familia. Deje de usar palabras vulgares como exclamaciones.  Vaya a la iglesia o la sinagoga.  Nieguese rotundamente a “no preocuparse” por el estado de la sociedad e insista en mantener las virtudes que han edificado a este país.