Hace tres semanas que di una Misión Cuaresmal en la parroquia de St. Patrick en Ripon. Esto fue durante la temporada de los capullos de almendra—por supuesto, esto fue durante el fin de semana del Festival de los Capullos de Almendra en Ripon. Por cinco días viajé a la parroquia de mi buen amigo Padre Peter– pasando por túneles mágicos de capullos blancos y rosados, con racimos llenos de flores arqueándose por encima de mi en ambos lados de los estrechos caminos campestres.
Por las próximas dos semanas nuestro valle se encontraba repleto de capullos de toda clase— almendra, pera, manzana, durazno, ciruela y melocotón. El clima que acompaña a los capullos fluctúa —un día tiene brizas cálidas que invitan, y el próximo tiene vientos fríos. El clima es el Clima Cuaresmal— con altos y bajos. Nos embarcamos en estos 40 días buscando a Dios, quien vive en nosotros. Ayunamos, rezamos y damos limosna para encontrar a Dios en lugares todavía secretos de nuestras almas. El ayuno es difícil (acuérdense de tomar varios respiros profundos) y el tiempo dedicado a la oración tomará bastante de nuestro horario. Tenemos que arreglar bastantes áreas de nuestra diaria rutina—debemos de rendir varios de nuestros cómodos hábitos por el bien—si queremos tener aunque sea un poco de la amorosa presencia de Cristo en nuestros corazones. Ya por este tiempo, a mitad de la Cuaresma, sentimos que se nos está acabando el ánimo.
En este difícil peregrinaje Cuaresmal, doy Gracias a Dios por los capullos. Ellos brillan con esperanza. Su fresco, inocente aleteo manifiesta la promesa de Dios de “hacer todas las cosas nuevas.” El leer el periódico cada mañana es como ver un choque de tren en cámara lenta, o la gradual e inexorable caída de un noble edificio. Parece que grandes secciones de nuestra cultura se derrumban cada pocas semanas—¿Cómo podemos recuperar lo que las agresivas fuerzas del secularismo destruyen semana tras semana? Y todavía, solo un viaje por el campo durante la temporada de los capullos restaura mi espíritu. Así las cosas se vuelvan mas desanimadas, Dios siempre traerá una Primavera de capullos y de sol resplandeciente. ¡Gocemos de esta magnifica Primavera que Dios nos ha dado, y movámonos apresuradamente por nuestro peregrinaje Cuaresmal!

400,000 personas en la Marcha
_400,000 personas (la mayoría jóvenes) marcharon en Washington hace algunas semanas. 40,000 personas (la mayoría jóvenes) marcharon en San Francisco hace unas pocas semanas, para dar testimonio de la santidad de la vida humana. Una jovencita que asistió a la Jornada Mundial Juvenil en Madrid el año pasado me dijo que en la Marcha Por La Vida se sentía el mismo gozo y espíritu de esperanza. Estas masivas reuniones mundiales juveniles no se parecen en nada a aquellas multitudes destructoras y enojadas llamadas “occupy”. Los jóvenes Por la Vida tratan de construir y no de derribar. Los jóvenes, especialmente la juventud Católica, dan un testimonio hermoso del gozo de vivir la virtud de la esperanza. De manera que el Movimiento Por La Vida se caracteriza por la esperanza y el gozo juvenil.
La Cultura de la Muerte, dirigida por hombres y mujeres “viejos” que se han separado de Dios y han perdido la esperanza, trata de estrangular el gozo juvenil. Trata de convencer a los jóvenes, especialmente, que la vida es esencialmente irracional y al azar, y que nunca podemos alcanzar la verdad de nada.
El Papa ha llamado esto la “Dictadura del Relativismo,” la cual proclama que la verdad no existe.
La Cultura de la Muerte trata de forzar su oscuridad en la vida de nuestros niños por medio de los medios de comunicación y el currículo escolar en la universidad y en as escuelas, y hasta por medio de la ley estatal. Por ejemplo, ¿sabia usted que la ley de California prohíbe que los padres de una niña de 12 años de edad sepan que está embarazada y tratando de tener un aborto? La ley, en otras palabras, no apoya los derechos de los padres de proteger a su hijo o hija de abuso sexual o del trauma causado por un aborto. Pero los padres de una niña son su mejor esperanza de proteger su libertad y gozo juvenil en una cultura que fomenta depredadores. Es simplemente irracional el negarle a una niña el derecho fundamental de tener el apoyo de sus padres.
Se está realizando una campaña para cambiar esta ley, llamada Iniciativa para la Notificación Paterna. Uno de los próximos domingos, tendrá la oportunidad de firmar una petición para incluir esta iniciativa en la balota de este noviembre.