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   Hace ya diez años desde la mañana cuando la primer aeronave nos pegó—eran las 5:45am en California, 8:45am en Nueva York.  Había un mundo antes del 9/11 y un mundo después del 9/11 en el cual vivimos hoy.  Todavía recuerdo haberme levantado esa mañana, con un fuerte viento entrando por la ventana precisamente a esa hora, las 5:45am.  No escuché las noticias aquella mañana mientras me afeitaba, solo escuché sobre los ataques de las personas de la Misa de las 8am.   Todo me parecía no tener lógica.  La segunda Torre todavía no había recibido el golpe, pero decían que una de las Torres ya había sido derrumbada.  Ridículo, pensé.  Mentiras de la TV.  Histeria de la gente.  Nadie puede derrumbar aquellas torres.  Pero abajo quedaron, y con ellas, mucho de nuestro  sentido de seguridad en América.   La vida, en compañía de nuestra forma de vivir en América, en un instante reveló su fragilidad.  
   El Presidente declaró ese viernes un día Nacional de Oración.  Tuvimos Misa al mediodía y se llenó la iglesia hasta afuera de las puertas.  Por varias semanas, vi a gente en Misa, que no había visto por mucho tiempo.  Pero luego nos acostumbramos al mundo después de 9/11, y la asistencia a la Misa disminuyó de nuevo.
  ¿Por qué Dios deja que exista el terrorismo?  Por supuesto que no es Su voluntad, pero lo permite.  Por pura coincidencia, la meditación en el Magníficat para septiembre 12, 2001 se refería a esto, aunque fue escrita meses antes de que acontecieran estos ataques, dirigiéndose a esta pregunta. “Que fácil es para nosotros depender de nuestras rutinas, amigos y posesiones.  Empezamos a perder de vista el hecho que detrás de todo esto se encuentra Dios que nos sostiene.  De alguna manera, Dios tiene que suspender nuestras rutinas y acordarnos que finalmente solo dependemos de El.  De esta manera, tal vez, El deja que nuestro mundo quede “patas arriba” para volvernos a nuestros cabales y nuestros valores…”
   Como un Americano, debo de preguntar, ¿Qué ha aprendido nuestro país del 9/11?  Como un sacerdote, tengo que preguntar, ¿Es Dios mas o menos parte del América después del 9/11?  Cosas como el terrorismo pueden hacernos mas fuertes y acercarnos más a Dios, o pueden volvernos mas débiles llevándonos a depender solo en nuestros recursos.  ¿En que dirección se dirige América en un mundo después del 9/11?