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   Ya casi comienza nuestro Festival de la Parroquia —el viernes, continua el sábado y termina el domingo.  Este año concluye el 11 de septiembre, en el décimo aniversario del bombardeo del “Trade Tower.” Desde luego que nuestro festival este año tiene un significado particularmente patriótico.  Espero que usted pueda celebrar las bendiciones que poseemos como americanos, y la libertad que tenemos de practicar nuestra fe, mientras que goza de las actividades y juegos de nuestra reunión familiar anual.  Nuestra parroquia es verdaderamente una “familia de familias.”  Si usted es soltero y no cuenta con ningún familiar en este momento, usted tiene una familia aquí en nuestra parroquia.  Solo tiene que pasar un tiempo con sus hermanos y hermanas, sus padres y madres, sus tías y tíos.  No se quede solo este fin de semana.   Venga y comparta su tiempo en comunión durante nuestro Festival Parroquial Anual.
  Hablando sobre el tema de nuestra “familia eclesiástica,” deseo compartir con ustedes, un momento familiar durante la Jornada Mundial Juvenil hace unas semanas.  Nuestro grupo de 66 de nuestra parroquia y Sacred Heart, se unió a los 2 millones de jóvenes acampando en la base aérea militar en las afueras de Madrid.  El calor era sofocante, y rezamos pidiendo por un alivio.  Cuando el Papa llegó a las 7pm,  vimos nubes de lluvia formándose en el occidente.  20 minutos después de que había comenzado la vigilia de oración, la tormenta comenzó, con grandes relámpagos, truenos y fuertes vientos.  Al principio la gente empezó a tener pánico: ¡2 millones de personas sin refugio!  Nos metimos debajo de cualquier cosa que pudiese cubrirnos del agua: bolsas de plástico, colchones de aire, pedazos de cartón.  Pero mientras intensificaba la tormenta, uno de nuestros jóvenes, Daniel Menezes, de pronto tiró su bolsa de plástico y comenzó a guiarnos en canto y baile.  Entre más duro llovía, con más gozo cantaba, y todos nosotros con él.  Lo que antes era malo, so convirtió en una fuente de libertad y gozo.  La multitud comenzó a bendecir a Dios por mandar la refrescante lluvia, y a no preocuparse por estarse mojando.  En media hora la lluvia cesó, y el Papa volvió a exponer el Santísimo en la custodia.  En 90 segundos, todos los que estaban cantando y bailando cayeron de rodillas en silencio.  2 millones de jóvenes se mantuvieron en silenciosa adoración por 15 minutos, hasta que el Papa comenzó la bendición eucaristica.  Aprendimos a botar al aire nuestro temor y amar al Buen Dios que nos da lo que necesitamos, cuando lo necesitamos. 


 
 
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Pope BXVI and I
   Hoy el Papa Benedicto estará ofreciendo la Santa Misa en Madrid con 44 jóvenes de nuestra parroquia. Es la 12aba Jornada Mundial Juvenil, y aunque no  puedo darles un reporte en vivo con este laptop, me encuentro realmente en Madrid mientras leen este.  Aunque lo escribí  hace diez días, puedo darles un reporte sobre el comienzo de este peregrinaje.    El Padre Mark y yo llevamos a 65 jóvenes a las Basílicas mayores de Roma antes de ir a Madrid, ofrecimos Misa en San Pedro, las Catacumbas, y en el altar donde San Maximiliano Kolbe ofreció su primera Misa.  Sin embargo, nuestro momento mas importante ha sido el ir a ver al Papa a poca distancia en Castel Gandolfo.   Pudimos llegar en bus a Castel Gandolfo, la residencia papal de veraneo.  Nuestro bus fue el primero en llegar, pero cantando, y moviendo las banderas, se encontraban los jóvenes de Venezuela, Ecuador, México, Brasil, Argentina, Chile y Colombia cerca a nosotros.   Cuando salió el Santo Papa al patio a las 10:30am, un canto de “A-mer-i-ca!” se escucho por todo el empedrado dándole la bienvenida. 
  Nuestros jóvenes pudieron ver y escuchar al Papa a una distancia de 50 pies.  Uno de ellos dijo que cuando Benedicto salió al patio, estaba confundida por la extraña emoción y comenzó a llorar inexplicablemente.  Yo he tenido esta misma experiencia.  Añoramos inconscientemente a nuestros padres, Nuestro Padre, y la presencia del Papa, algunas veces nos deja esto al descubierto. Ha sido un hermoso peregrinaje.  Los jóvenes buscan el significado con una transparencia desarmante.  Nosotros los de mas edad podemos darnos cuenta de nuestro añoro por medio de su inocencia.  Sin embargo, solo Dios puede suplir este añoro en ellos.  Por esta razón, una reunión con el Santo Padre, en la presencia de los jóvenes, es  una experiencia particularmente poderosa.  De nuevo, gracias a todos ustedes, St. Joseph’s por ayudar a que 44 jóvenes se reúnan con Benedicto XVI y la Iglesia universal.