Picture
Voluntarios en frente del kiosko
¡Feliz 4 de julio! Esta fiesta era verdaderamente una de mis favoritas cuando era niño.  Gracias a todos aquellos que han comprado los juegos pirotécnicos y cohetes de nuestro kiosco de los Caballeros de Colon/ Jornada Mundial Juvenil situado en el Lote del parqueadero de Orchard Supply. 
   Mañana, hace 235 años que nuestra nación declaró su independencia. ¿Cuál es la mejor cosa que usted puede hacer fuera de prender cohetes y estrellitas?  Yo propongo que lea la Declaración de la Independencia de nuevo.  Estaremos repartiendo copias de la Constitución de los EEUU después de la Misa, porque la Iglesia y el Estado nunca se suponían que debían de ser separados, sino  distintos.  Por favor lea la Primera Enmienda a nuestra constitución, y verá la relación adecuada entre la Iglesia y el Estado, para nuestra nación.   La Iglesia necesita al estado, y el Estado necesita a la Iglesia.  Las dos tienen esferas de capacitación diferentes, pero las dos necesitan contribuir al orden y balance de la sociedad.  
El tratar de formular un gobierno sin reconocer un Ser Supremo es una locura, la cual conduce al caos.  La ley civil no puede sostener el orden civil sin tener una base en la ley natural y la ley divina.  La primera frase de nuestra Declaración se refiere a “Leyes de la Naturaleza y la Naturaleza de Dios,” y la segunda y más famosa frase afirma que nuestros recursos son del “Creador,” y no nuestros: “Tenemos por certeza y afirmamos , que todos los hombres han sido creados con igualdad, han sido abastecidos por su Creador con ciertos derechos que no se pueden negar…” ¡Demos gracias que vivimos en una nación fundada en principios divinos! Y estudiemos para entender el genio de nuestra propia Constitución y poder trabajar para defenderla de la corrupción. 
   Deseo mencionar algunas palabras con respecto al Padre John Corapi, quien dejó el sacerdocio hace ya dos semanas.  Muchos feligreses han seguido sus prédicas llenas de espíritu por varios años.  No podemos negar el sentirnos desalentados cuando un sacerdote con talento y aparentemente fiel, abandona sus votos.  Pero al final, tristemente, el Padre Corapi puso más valor en su carrera de prédica que en el sacerdocio.  Esto es un grave error.  Los votos que un sacerdote hace a Cristo tienen un valor infinitamente más grande que cualquier “trabajo” que él pueda desempeñar.   Jesús nos enseña que el “trabajo” que debemos hacer es de “creer en El que Dios ha mandado.”  Recemos para que todos los que hayan tomado votos perseveren en fidelidad a ellos.