Mensaje de Pascua

04/24/2011

 
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Bautismo de Carlos en St. Joseph's
 
   Este ha sido el invierno mas largo, frio y mojado  que yo he visto en Modesto.  Pero ahora ha vuelto la primavera a nuestro hermoso valle, y tenemos a Nuestro Señor para agradecerle por las cálidas brizas, el resplandor del sol, y las flores.  A toda nuestra familia parroquial, les deseo una Feliz Pascua. 
    Como varios dicen, “todos queremos llegar al cielo, pero nadie desea morir.”  Jesús murió antes de ir al cielo, para enseñarnos como hacerlo.  El ha “derrotado la muerte con la muerte,” según las palabras usadas por la liturgia Bizantina durante la Pascua.  El ha vencido el fuego con el fuego, extinguido el fuego del infierno con el fuego de su amor, derramado en la Cruz.  ¡Felices Pascuas de nuevo!
La vida biológica que florece alrededor nuestro es solo un signo de la vida eterna que surge en el alma de las personas por medio de los sacramentos de Cristo.  35 adultos y jóvenes serán bautizados esta Pascua en St. Joseph’s, y yo espero que se mantengan fieles a la Iglesia hasta la muerte.  La Resurrección no es para el cuerpo, sino para el alma, y el alma se sustenta siendo fieles a los sacramentos.  Sin la Misa, el Banquete del Señor, no podemos vivir.  Sin la Misa, simplemente funcionamos como zombis—comemos, bebemos, jugamos y trabajamos, pero no tenemos la abundancia de vida que promete Cristo.  Jesús no simplemente resucitó  el Tercer Día; El resucitó.  No solamente volvió su cuerpo a la vida.  Su persona entera—cuerpo, alma y espíritu—fueron glorificados.  También lo es para nuestros 35 nuevos bautizados.  Ellos practicarán el bautismo en la semanal recepción de la Eucaristía.  En cada Misa el Espíritu Santo nos vuelve a formar por medio del sacramento de la Santa Comunión. 
   He conocido jóvenes en la cumbre de salud física, pero quienes están muriendo por medio del pecado habitual.  He conocido personas ancianos con crónica debilidad  física, pero resplandecientes con gozo.
   Este año, si usted no recibe la Eucaristía cada domingo, vuelva donde Jesús.  Sea uno de aquellos que brillan con gozo y energía, por medio de la fidelidad a Cristo.