
Pero en el 2002, una persona sin equivocarse dijo que invadir sería desastroso. Ese hombre fue el Papa Juan Pablo II. El no esperó a ver que ocurriría. El ya lo sabia, pues tenia la ventaja de las ciencias teológicas y sociales Católicas. El 13 de enero del 2003 dijo, la guerra debe de ser “ la ultima opción,” así sea motivada por preocupaciones legitimas. “La guerra no es siempre inevitable,” dijo. “Siempre es un fracaso para la humanidad…¿qué podemos decir de la amenaza de una guerra contra el pueblo iraquí … el cual ha sufrido un embargo por mas de 12 años?” También dijo que la ley internacional nos recuerda que “ la guerra no puede ser decidida , aun cuando es un asunto por asegurar el bien común, excepto cuando es la ultima opción y de acuerdo con estrictas condiciones, sin ignorar las consecuencias para la población civil durante y después de las opciones militares.”
Sus palabras fueron proféticas. Estos son los puntos que han sido hechos por otros, pero solo después de que vimos cuan inútil y devastadora ha sido la guerra. El Papa Benedicto ha dicho que la Iglesia y el Estado, aunque distintos, deben de trabajar unidos. La Iglesia puede proveer un punto de vista mas amplio, y la sabiduría que el Estado, el cual es impulsado por la política, no puede obtener. La Guerra en Iraq es un buen ejemplo de cómo el Estado, ignorando la sabiduría de la Iglesia, lo hizo trayendo así su propia destrucción. Todavía ahora, pocos políticos admiten el costo de haber ignorado la sabiduría de la Iglesia. “ Nunca hubiese votado a favor de la invasión de Iraq,” dicen algunos de los oficiales. Aunque solo un hombre tuvo esta sabiduría en el 2003, el Papa.

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